Fondo de emergencia y hábitos de ahorro

Una de las frases que escuchamos con frecuencia cuando hablamos de ahorrar es:

“No me alcanza para ahorrar.”

Y para muchas personas esa preocupación es completamente real.

Después de pagar la renta, comida, transporte, servicios y otras necesidades, puede parecer que simplemente no queda dinero para guardar.

Pero hay algo muy importante que debemos entender:

Para alguien, ahorrar $5 puede representar un esfuerzo. Otra persona quizá pueda ahorrar $100, $500 o más.

Y está bien.

El objetivo al comenzar no debe ser competir con lo que otra persona tiene ahorrado. El primer objetivo es encontrar una cantidad que funcione para ti y que puedas mantener sin descuidar tus necesidades básicas.

No necesitas tener cientos o miles de dólares para comenzar a ahorrar.

Puedes empezar con:

$5

$10

$20

o cualquier cantidad que sea razonable para tu situación.

Por ejemplo, supongamos que puedes guardar solamente $20 al mes.

Después de un año tendrías:

$20 × 12 meses = $240

Quizá $240 no parezca una cantidad enorme, pero piensa en la diferencia entre tener $0 cuando ocurre un gasto inesperado y tener $240 disponibles para ayudarte.

Y todavía más importante: durante esos 12 meses comenzaste a desarrollar el hábito de ahorrar.

Incluso una pequeña cantidad puede ayudarte a estar mejor preparado para un gasto inesperado. Lo importante al principio es comenzar y crear un hábito que puedas mantener. 

Un fondo de emergencia es simplemente dinero que separas para gastos que no estaban dentro de tus planes.

Por ejemplo:

Una reparación inesperada del automóvil.

Una reparación en tu hogar.

Un gasto médico inesperado.

Una reducción de horas en el trabajo.

Una pérdida temporal de ingresos.

El objetivo es tener algo disponible para que un problema inesperado no se convierta inmediatamente en un problema financiero mayor.

Tener algo ahorrado puede ayudarte a enfrentar un gasto inesperado sin tener que depender inmediatamente de una tarjeta de crédito o de un préstamo.

No existe una sola cantidad que funcione para todas las personas.

Puedes escuchar recomendaciones de tener varios meses de gastos ahorrados. Esa puede ser una meta a largo plazo, pero si estás comenzando desde cero, escuchar que necesitas miles de dólares puede hacer que ahorrar parezca imposible.

No tiene que ser así.

Empieza con una meta que puedas alcanzar.

Por ejemplo:

Primera meta: $100

Después:

$250

Luego:

$500

Y continúa creciendo desde ahí según tus posibilidades.

Estos números son solamente ejemplos. Puedes escoger cantidades diferentes.

El CFPB señala que la cantidad apropiada para un fondo de emergencia depende de las circunstancias y necesidades de cada persona. Incluso una pequeña cantidad puede proporcionar cierta seguridad financiera. 

Ahorrar puede ser más fácil cuando sabes para qué estás guardando el dinero.

Puedes tener una meta llamada:

Fondo de emergencia

Otra:

Reparación del automóvil

Otra:

Vacaciones

O quizá:

Comprar una casa

No todos tus ahorros tienen que ser para una emergencia. También puedes ahorrar para algo que quieres lograr.

Cuando el dinero tiene un propósito, puede ser más fácil evitar gastarlo en otras cosas.

Esta frase puede sonar un poco extraña:

“¿Cómo que pagarme a mí mismo?”

Significa algo muy sencillo.

Cuando recibas tu sueldo, intenta separar la cantidad que decidiste ahorrar antes de gastar en cosas que no son necesarias.

No tiene que ser mucho.

Si decidiste ahorrar $10 cada vez que recibes tu cheque, separa esos $10 primero.

De esta manera, ahorrar se convierte en parte de tu presupuesto y no simplemente en:

“Voy a ahorrar lo que me sobre.”

Porque muchas veces llega el final del mes y no sobró nada.

Una forma sencilla de crear el hábito es programar una transferencia automática.

Por ejemplo:

Recibes tu sueldo el viernes.

Puedes programar que $10 pasen automáticamente a tus ahorros cada día de pago.

Así no tienes que acordarte de hacerlo cada vez. Tanto el CFPB como la FDIC mencionan las transferencias automáticas como una herramienta para crear un hábito de ahorro constante. 

Si utilizas transferencias automáticas, revisa que tengas suficiente dinero en tu cuenta para cubrir tus gastos y el ahorro.

Si tus ingresos o gastos cambian, ajusta la cantidad.

El propósito es ayudarte a ahorrar, no hacer que tu presupuesto se vuelva más difícil de manejar.

Esto no significa que tengas que dejar de comprar un café para algún día convertirte en millonario.

Se trata simplemente de conocer a dónde se está yendo tu dinero.

Puedes revisar:

Suscripciones que ya no utilizas.

Cargos que quizá puedes evitar.

Cajeros automáticos que te cobran.

Servicios que estás pagando y ya no necesitas.

Compras pequeñas que haces frecuentemente sin darte cuenta.

Comida o entregas a domicilio que podrías reducir ocasionalmente.

Quizá encuentres $5.

Quizá encuentres $30.

O quizá revises todo y descubras que realmente no tienes mucho que recortar en este momento.

Eso también es información importante.

No se trata de sentirte culpable. Se trata de conocer tus números.

Si es posible, evita mezclar todo tu ahorro con el dinero que utilizas diariamente.

No necesariamente necesitas otra institución financiera.

Puede ser simplemente una cuenta de ahorro separada donde el dinero esté disponible cuando realmente lo necesites, pero no tan mezclado con tus gastos diarios que termines utilizándolo sin darte cuenta.

La FDIC también señala que mantener los ahorros de emergencia separados del dinero de uso diario puede ayudar a reducir la tentación de gastarlos. 

Quizá en algún momento recibas:

Un reembolso de impuestos.

Horas extras.

Un bono.

Un regalo.

Algún otro ingreso adicional.

No tienes que guardar todo.

Pero puedes considerar poner una parte en tus ahorros.

Esto puede ayudarte a avanzar hacia tu meta sin tener que cambiar completamente tu presupuesto mensual. Tanto el CFPB como la FDIC mencionan los ingresos ocasionales, incluyendo ciertos reembolsos de impuestos, como oportunidades para aumentar los ahorros. 

Úsalo.

Para eso lo creaste.

Si tu automóvil se descompone y lo necesitas para ir a trabajar, utilizar tu fondo de emergencia no significa que fracasaste ahorrando.

Significa que tu ahorro hizo exactamente el trabajo para el cual lo creaste.

Después de utilizarlo, cuando tu situación lo permita, comienza nuevamente a reconstruirlo. Esta misma idea aparece en los materiales educativos del CFPB sobre ahorro para gastos inesperados. 

Esta puede ser una de las lecciones más importantes.

Una persona puede tener $20,000 ahorrados.

Otra puede tener $200.

Otra quizá está comenzando hoy con sus primeros $5.

No conoces completamente la situación de ninguna de ellas.

Pueden tener diferentes ingresos, gastos, familias, deudas y responsabilidades.

Por eso tu meta no debe ser:

“Quiero tener lo que tiene esa persona.”

Tu meta puede ser algo mucho más sencillo:

Ahorrar no se trata solamente de cuánto dinero tienes.

También se trata de crear un hábito que puedas mantener.

No necesitas esperar hasta ganar más dinero para comenzar.

Si hoy puedes ahorrar $5, comienza con $5.

Si después puedes aumentar a $10, hazlo.

Y si algún mes no puedes ahorrar porque necesitas ese dinero para cubrir tus necesidades básicas, ajusta tu plan y continúa cuando puedas.

Con el tiempo, pequeñas cantidades pueden convertirse en algo mucho más importante: un hábito, un fondo para imprevistos y un poco más de tranquilidad cuando la vida no sale exactamente como la planeamos.

En MiDineroHoy creemos que ahorrar no comienza con una cantidad perfecta. Comienza con conocer tu situación, establecer una meta y dar el primer paso con lo que puedas.