Muchas veces sabemos que deberíamos ahorrar, pero no sabemos por dónde empezar.

Tal vez quieres crear un fondo para emergencias, comprar un automóvil, ayudar con la educación de tus hijos, tomar unas vacaciones o prepararte para la jubilación. El objetivo puede ser diferente para cada persona, pero ahorrar se vuelve mucho más sencillo cuando sabes para qué estás guardando dinero y cuánto puedes apartar poco a poco.

No necesitas comenzar con una cantidad grande. Primero, hazte algunas preguntas.

Ahorrar simplemente “porque debo ahorrar” puede ser difícil.

Es mucho más fácil cuando el dinero tiene un propósito.

Por ejemplo:

  • Una emergencia
  • Un automóvil
  • Una casa
  • Vacaciones
  • Educación
  • Jubilación

Después pregúntate:

¿Cuánto necesito y cuándo voy a necesitarlo?

Si necesitas $1,200 dentro de un año, la meta puede parecer grande. Pero dividida entre 12 meses serían aproximadamente $100 al mes.

Convertir una meta grande en cantidades pequeñas puede hacerla sentir mucho más alcanzable.

Para objetivos como la educación de tus hijos existen opciones especiales, como los planes 529, que ofrecen ciertas ventajas tributarias cuando se cumplen sus requisitos. No necesitas conocerlas todas ahora; lo importante es saber que el lugar donde guardas el dinero también puede depender de para qué estás ahorrando. Los planes 529, por ejemplo, tienen reglas y beneficios específicos que conviene entender antes de utilizarlos. 

Antes de pensar:

“No gano suficiente para ahorrar”, revisa dónde se está yendo tu dinero.

No necesariamente tienes que eliminar todo lo que disfrutas.

Revisa tus gastos de los últimos meses y busca cosas que puedas reducir:

  • Suscripciones que ya no utilizas
  • Servicios que puedes renegociar
  • Compras frecuentes que puedes reducir
  • Intereses altos que estás pagando
  • Gastos pequeños que se repiten constantemente

Incluso liberar una cantidad pequeña puede darte un punto de partida.

Si hoy puedes ahorrar solamente $10 o $20, empieza con eso.

No siempre es la cantidad lo que hace la diferencia. También importa crear el hábito.

Una forma sencilla es programar una transferencia automática cada vez que recibes tu pago.

Por ejemplo:

Si recibes tu pago cada dos semanas y automáticamente guardas $20 de cada cheque, después de 26 pagos habrás apartado:

$520 en un año, sin contar los intereses que pudiera generar la cuenta.

Eso son solamente $20 a la vez.

La FDIC recomienda las transferencias automáticas precisamente como una estrategia para ayudar a crear el hábito de ahorrar. 

Puedes comenzar con una cantidad pequeña y aumentarla cuando tu situación económica lo permita.

Una reparación del automóvil, una factura médica inesperada o una reducción de horas en el trabajo puede ocurrir sin aviso.

Por eso es importante tener dinero separado para emergencias.

La FDIC señala que expertos financieros generalmente recomiendan mantener alrededor de seis meses de gastos de vidacomo reserva de emergencia. 

Pero no permitas que esa cantidad te desanime.

Si todavía no tienes un fondo de emergencia, tu primera meta no tiene que ser seis meses de gastos.

Puedes comenzar con:

$100 → $250 → $500 → $1,000 → y continuar aumentando poco a poco.

Lo importante al principio es crear una reserva que pueda ayudarte cuando aparezca un gasto inesperado.

También puedes aprovechar dinero extraordinario —por ejemplo, parte de un reembolso de impuestos o un bono del trabajo— para aumentar el fondo más rápidamente.

Eso depende principalmente de cuándo necesitarás el dinero y para qué lo estás guardando.

Para dinero que podrías necesitar rápidamente, como un fondo de emergencia, una cuenta de ahorros en una institución asegurada puede ofrecer seguridad y acceso relativamente fácil al dinero.

Un certificado de depósito (CD) también puede pagar intereses, pero normalmente debes dejar el dinero durante un período determinado y puede existir una penalidad si lo retiras antes. 

Por eso un CD no siempre es el mejor lugar para guardar todo tu fondo de emergencia.

Para objetivos que están muchos años en el futuro, algunas personas consideran invertir parte de su dinero.

Pero ahorrar e invertir no son exactamente lo mismo.

Las inversiones pueden subir o bajar de valor y puedes perder dinero. Las acciones, bonos, fondos mutuos y otros productos de inversión tampoco reciben el seguro de depósitos de la FDIC simplemente porque los compres a través de una institución financiera. 

Una manera sencilla de pensarlo es:

Dinero que puedes necesitar pronto → normalmente necesita mayor estabilidad y acceso.

Dinero para objetivos de muchos años → puede permitir considerar otras opciones, dependiendo del riesgo que estés dispuesto a aceptar.

Investor.gov explica que el tiempo que falta para alcanzar una meta y tu tolerancia al riesgo son factores importantes al decidir dónde colocar el dinero. 

La jubilación puede parecer demasiado lejana, especialmente cuando todavía estás tratando de pagar las cuentas de este mes.

Pero comenzar poco a poco puede hacer una gran diferencia con el tiempo.

Si tu trabajo ofrece un plan de jubilación, como un 401(k), averigua cómo funciona y si tu empleador aporta dinero cuando tú contribuyes.

También existen cuentas individuales para la jubilación conocidas como IRA.

No necesitas entender todas estas opciones hoy. Lo importante en esta etapa es no dejar la jubilación completamente fuera de tus metas de ahorro solamente porque todavía parece lejana.

Investor.gov recomienda considerar los planes del trabajo y las IRA como herramientas para comenzar a construir ahorros a largo plazo. 

Ahorrar no comienza necesariamente con tener mucho dinero. Comienza con tener un propósito.

Pregúntate:

  • ¿Para qué quiero ahorrar?
  • ¿Cuánto necesito?
  • ¿Cuándo necesitaré el dinero?
  • ¿Qué gasto puedo reducir?
  • ¿Puedo ahorrar automáticamente?
  • ¿Tengo algo reservado para una emergencia?
  • ¿Estoy guardando el dinero en un lugar apropiado para mi objetivo?

No tienes que resolver todas tus metas financieras al mismo tiempo.

Si hoy solamente puedes comenzar con una pequeña cantidad, comienza con esa cantidad. Crear el hábito primero puede ser más importante que esperar hasta el día en que tengas “suficiente” dinero para empezar. Con el tiempo, puedes aumentar lo que ahorras y comenzar a trabajar en metas más grandes.