Presupuesto: qué es y cómo puede ayudar a tu hogar
Llega el cheque.
Pagas la renta o la casa, la luz, el teléfono, compras comida, llenas el tanque, quizás sales a comer… y unos días después te preguntas:
“¿En qué se fue el dinero?”
A muchas familias les puede pasar.
No necesariamente significa que estén gastando irresponsablemente. A veces simplemente no existe un plan claro para saber cuánto dinero entra, cuánto sale y cuánto queda disponible.
Ahí es donde puede ayudarte un presupuesto.
¿Qué es un presupuesto?
Un presupuesto es simplemente un plan para tu dinero.
Te ayuda a ver:
- Cuánto dinero entra.
- Cuánto estás gastando.
- Qué cuentas tienes que pagar.
- Cuánto puedes ahorrar.
- Y si estás gastando más de lo que realmente puedes cubrir.
No tiene que ser complicado.
Puedes hacerlo en una libreta, una hoja de cálculo, una aplicación o cualquier método que puedas mantener.
La FDIC explica que un presupuesto normalmente incluye tres partes básicas: ingresos, gastos y ahorros. También puede ayudarte a establecer prioridades entre lo que necesitas, lo que quieres y las metas que deseas alcanzar.
1. Ingresos: ¿cuánto dinero entra?
Empieza anotando el dinero que realmente tienes disponible.
Por ejemplo:
- Tu sueldo.
- El sueldo de tu pareja, si ambos participan en los gastos del hogar.
- Dinero de un segundo trabajo.
- Ingresos de un negocio.
- Otros ingresos regulares que formen parte del hogar.
Si tus ingresos cambian cada mes, trata de trabajar con una cantidad realista y presta especial atención a los meses en que ganas menos.
La idea es sencilla:
Antes de decidir cuánto puedes gastar, necesitas saber con cuánto dinero puedes contar.
2. Gastos: ¿a dónde se va el dinero?
Después anota tus gastos.
Empieza por cosas como:
- Renta o hipoteca.
- Luz, agua y otros servicios.
- Comida.
- Transporte o pago del automóvil.
- Gasolina.
- Seguros.
- Teléfono.
- Pagos de tarjetas de crédito y préstamos.
- Gastos relacionados con los hijos.
- Medicinas y otros gastos de salud.
Pero no te quedes solamente con las cuentas grandes.
También cuenta las salidas a comer, suscripciones, compras pequeñas y hasta ese cafecito de la mañana.
No estamos diciendo que tengas que eliminarlo.
Primero queremos saber cuánto estás gastando realmente.
CFPB recomienda comenzar precisamente de esa manera: registrar lo que realmente gastas, no modificar los números para mostrar lo que crees que deberías estar gastando.
No olvides los gastos que no llegan todos los meses
Aquí es donde un presupuesto puede engañarnos si no tenemos cuidado.
Quizás este mes no pagaste:
- El seguro del automóvil.
- Una reparación.
- Ropa para la escuela.
- Una visita médica.
- Regalos.
- Vacaciones.
- Algún gasto anual.
Eso no significa que esos gastos no existan.
Por eso puede ser útil revisar varios meses anteriores para identificar gastos que aparecen solamente de vez en cuando. CFPB también recomienda incluir una categoría para gastos inesperados o poco frecuentes.
3. Ahorro: también puede formar parte del presupuesto
Ahorrar no tiene que ser solamente “lo que sobró al final del mes.”
Si tu situación lo permite, puedes incluir una cantidad para ahorrar dentro de tu plan.
Puede ser para:
- Una emergencia.
- Reparar el automóvil.
- Un viaje.
- La educación de tus hijos.
- Comprar algo importante.
- Otra meta que tengas para el futuro.
Incluso una cantidad pequeña puede ser un comienzo.
CFPB incluye las aportaciones regulares para emergencias y otras metas de ahorro dentro de los gastos que pueden planearse en un presupuesto.
Ahora compara lo que entra con lo que sale
Aquí llega una de las partes más importantes.
Suma tus ingresos.
Después suma tus gastos y lo que estás destinando al ahorro.
Si entra más dinero del que sale
Tienes espacio para decidir qué hacer con la diferencia.
Quizás puedas:
- Aumentar tus ahorros.
- Crear un fondo para emergencias.
- Pagar más de una deuda.
- Prepararte para un gasto futuro.
Si sale más dinero del que entra
No lo ignores y tampoco lo veas como un fracaso.
El presupuesto acaba de mostrarte un problema que necesitas atender.
Revisa qué gastos puedes reducir, cuáles puedes cambiar y cuáles son necesarios.
Quizás también puedas buscar maneras de aumentar tus ingresos.
Y si el dinero no alcanza para cubrir todas tus obligaciones, será importante decidir cuáles pagos necesitan prioridad. CFPB incluso ofrece herramientas específicas para priorizar cuentas y ajustar el dinero disponible cuando este no alcanza para todo.
El objetivo no es hacer que los números se vean bonitos.
El objetivo es que reflejen tu realidad.
¿Y las deudas?
Un presupuesto también puede ayudarte a ver tus deudas con mayor claridad.
Por ejemplo, puedes identificar:
- Cuánto pagas cada mes.
- Cuándo vence cada pago.
- Qué deuda está consumiendo una parte importante de tus ingresos.
- Cuánto dinero podrías tener disponible para comenzar a reducirla.
Esto no significa que exista una sola estrategia que funcione para todas las personas.
Pero es difícil crear un plan para pagar una deuda si primero no sabes cuánto dinero tienes disponible.
Hablaremos de las diferentes estrategias para pagar deudas en otro artículo.
¿Cada cuánto debo revisar mi presupuesto?
No existe una sola frecuencia que funcione para todos.
Un presupuesto mensual es un buen punto de partida.
En mi caso, prefiero revisarlo cada semana.
¿Por qué?
Porque la vida no espera hasta fin de mes.
Una llanta ponchada, una reparación inesperada, una visita al médico o cualquier otro gasto puede cambiar lo que habías planeado.
Una revisión rápida durante la semana me permite saber si necesito ajustar algo antes de que termine el mes.
CFPB también recomienda utilizar el presupuesto durante el mes y revisar regularmente las cuentas y fechas de pago.
Tu presupuesto no está escrito en piedra.
Es una guía que puedes ajustar cuando cambia tu situación.
Cuando el presupuesto es familiar
Si compartes los gastos del hogar con tu pareja o familia, el presupuesto también puede convertirse en una oportunidad para hablar del dinero.
Algunas parejas combinan todo su dinero.
Otras mantienen cuentas separadas.
Y algunas tienen cuentas personales y otra cuenta para los gastos del hogar.
La forma de organizar las cuentas puede variar.
Lo importante es que, si ambos son responsables de los gastos familiares, los dos entiendan qué dinero entra, qué obligaciones existen y cuál es el plan que están tratando de seguir.
Y aquí conservaría algo muy importante de tu artículo original:
La honestidad importa.
Pero también importa cómo hablamos de los errores.
Si alguien gastó más de lo planeado, olvidó una cuenta o tomó una mala decisión, una conversación sobre el presupuesto no debería convertirse automáticamente en una pelea.
Somos humanos.
Cometemos errores.
La pregunta puede ser:
“¿Qué pasó y qué podemos hacer diferente el próximo mes?”
En lugar de:
“¿Quién tuvo la culpa?”
Un presupuesto familiar funciona mejor cuando existe comunicación.
Haz tu primer presupuesto
No necesitas comenzar con 20 categorías.
Para tu primer presupuesto, puedes escribir solamente:
1. Dinero que entra
2. Gastos necesarios
3. Otros gastos
4. Pagos de deudas
5. Ahorro
Después calcula:
Dinero que entra − dinero que sale = dinero disponible
Si el resultado no es el que esperabas, no abandones el presupuesto.
Ese resultado es precisamente la información que necesitabas conocer.
Ahora puedes comenzar a decidir qué cambiar.
Lo más importante
Un presupuesto no es un castigo ni significa que nunca puedas disfrutar tu dinero.
Es simplemente una forma de decirle a tu dinero qué necesitas que haga antes de gastarlo sin un plan.
Recuerda:
- Empieza con lo que realmente ganas y gastas.
- Incluye gastos pequeños y gastos que no ocurren todos los meses.
- Si puedes, incorpora el ahorro dentro de tu plan.
- Compara lo que entra con lo que sale.
- Revisa y ajusta el presupuesto cuando cambie tu situación.
- Si compartes gastos con otras personas, la comunicación es tan importante como los números.
En MiDineroHoy creemos que hacer un presupuesto no significa vivir contando cada centavo con miedo. Significa conocer mejor tu realidad para poder tomar decisiones con mayor tranquilidad. Tal vez el primer presupuesto no salga perfecto, y no tiene que hacerlo. Lo importante es comenzar, hablar con honestidad cuando el dinero se comparte en familia y utilizar lo que aprendas para que cada mes tengas un poco más de control sobre tu dinero.
