Hay temas financieros de los que casi nadie quiere hablar.

Este es uno de ellos.

Cuando abrimos una cuenta bancaria, normalmente pensamos en depositar dinero, pagar nuestras cuentas, ahorrar o utilizar nuestra tarjeta.

Probablemente no pensamos en:

¿Qué pasaría con ese dinero si algún día yo faltara?

Nadie abre una cuenta esperando que algo malo suceda. Pero estar preparado también forma parte de cuidar nuestras finanzas y a las personas que nos importan.

Por eso, aunque originalmente pensábamos hablar de los beneficiarios mucho más adelante en MiDineroHoy, creemos que este tema merece aprenderse desde el principio.

Vamos a decirlo de la manera más sencilla posible:

Un beneficiario es la persona —o, dependiendo de la cuenta y sus reglas, la entidad— que eliges para recibir el dinero de una cuenta después de tu fallecimiento.

En algunas cuentas bancarias puedes encontrar términos como Payable on Death (POD), que básicamente indica que el dinero de esa cuenta será pagado al beneficiario nombrado cuando fallezca el dueño. 

Mientras estás vivo, el dinero continúa siendo tuyo. Nombrar a alguien como beneficiario de una cuenta POD no significa simplemente convertirlo en dueño de tu cuenta hoy.

Esa diferencia es importante.

No necesitas tener hijos para pensar en esto.

Tampoco necesitas estar casado, tener mucho dinero o haber llegado a cierta edad.

Dependiendo del tipo de cuenta y de las reglas aplicables, podrías querer nombrar a:

  • Tu esposo o esposa.
  • Tu pareja.
  • Tu hijo o hija.
  • Tu mamá o papá.
  • Un hermano o hermana.
  • Otro familiar.
  • Una amistad muy cercana.
  • Una organización benéfica.
  • En ciertas situaciones, un fideicomiso (trust).

Por ejemplo, quizá no tienes hijos, pero tienes una amiga que ha estado contigo durante muchos años y a quien consideras familia.

O quizá existe una organización cuya misión significa mucho para ti.

La familia no siempre se ve igual para todos, y tus decisiones financieras tampoco tienen que verse iguales.

Lo importante es averiguar qué permite tu institución y qué tipo de beneficiario acepta esa cuenta en particular. Las reglas también pueden ser diferentes para cuentas de banco, cuentas de jubilación, inversiones, seguros y fideicomisos.

Hablaremos de varias de esas situaciones por separado más adelante.

Porque si falleces sin haber dejado instrucciones adecuadas, determinar qué ocurre con tu dinero puede depender de cómo esté registrada la cuenta, de otros documentos que hayas preparado y de las leyes del estado.

Por ejemplo, incluso con una cuenta conjunta, el resultado puede depender de cómo fue establecida: algunas permiten que el dinero pase al dueño sobreviviente, mientras que en otras la parte de la persona fallecida puede pasar a sus herederos. 

Por eso no queremos decir:

“Agregar un beneficiario evita todos los problemas legales.”

Eso sería demasiado amplio.

Lo que sí podemos decir es que dejar claramente registrada tu decisión puede ser una parte importante de prepararte con anticipación.

Esta diferencia merece su propia explicación.

Supongamos que tienes una cuenta solamente a tu nombre y quieres que tu mejor amigo reciba ese dinero cuando fallezcas.

Nombrarlo como beneficiario no es necesariamente lo mismo que agregarlo como dueño conjunto de la cuenta.

Cuando agregas a alguien como dueño conjunto, esa persona normalmente puede adquirir derechos sobre el dinero mientras ambos están vivos. CFPB recomienda tener mucho cuidado antes de agregar a alguien como dueño de una cuenta por esa misma razón. 

Un beneficiario POD, en cambio, está relacionado con lo que ocurrirá con los fondos después de tu fallecimiento.

Si tu intención solamente es decidir quién recibirá el dinero después, pregunta al banco específicamente por sus opciones para beneficiarios en lugar de asumir que necesitas agregar a esa persona a la cuenta.

En muchas cuentas, sí.

Las circunstancias cambian.

Puedes casarte, separarte, tener hijos, perder a alguien, formar nuevas relaciones o simplemente cambiar de opinión.

Por eso, además de nombrar beneficiarios, es buena idea revisarlos periódicamente y después de cambios importantes en tu vida.

La forma de agregar, cambiar o quitar un beneficiario depende de la institución y del tipo de cuenta.

Puedes preguntar:

“¿Esta cuenta me permite nombrar un beneficiario?”

“¿Cómo puedo agregarlo o cambiarlo?”

“¿Qué información necesitan de esa persona?”

“¿Qué sucede con esta cuenta cuando fallece el dueño?”

No tengas pena de hacer estas preguntas.

Aquí es donde queremos cambiar un pequeño hábito.

Cuando abras una nueva cuenta, además de preguntar por cargos, saldo mínimo, acceso al dinero y otras condiciones, agrega una pregunta más:

¿Puedo nombrar un beneficiario en esta cuenta?

Si la respuesta es sí, averigua cómo hacerlo.

No tienes que esperar a tener mucho dinero.

No tienes que esperar a ser mayor.

Y no tienes que dejarlo para “otro día.”

Un beneficiario ayuda a dejar indicado quién debe recibir el dinero de ciertas cuentas cuando falleces.

No tiene que ser necesariamente un hijo, padre, hermano o esposo. Dependiendo del tipo de cuenta y sus reglas, puede haber otras posibilidades.

Nombrar un beneficiario no es lo mismo que agregar un dueño conjunto.

Las opciones y procedimientos pueden cambiar según el banco, cooperativa de crédito y tipo de cuenta.

Y si ya tienes cuentas, no necesitas esperar hasta abrir otra. Puedes revisar las que tienes ahora y preguntar si permiten agregar o actualizar beneficiarios.

En MiDineroHoy creemos que aprender a manejar nuestro dinero también significa prepararnos para situaciones de las que quizá preferimos no hablar. Nombrar a las personas que queremos que reciban nuestro dinero algún día no significa esperar que algo malo suceda. Significa tomar hoy una decisión que puede dejar más claras nuestras intenciones y ayudar a proteger aquello por lo que hemos trabajado.