Aprender sobre el dinero desde pequeños puede ayudar a nuestros hijos a desarrollar buenos hábitos para el futuro.

Los niños aprenden muchas cosas observando a los adultos.

Y el dinero no es la excepción.

Quizá cuando son pequeños todavía no entiendan qué es una tasa de interés, un préstamo o un puntaje de crédito. Pero pueden comenzar aprendiendo cosas mucho más sencillas:

El dinero se gana.

El dinero se gasta.

El dinero se puede ahorrar.

Y cada vez que gastamos dinero, estamos tomando una decisión.

No tenemos que esperar hasta que nuestros hijos sean adultos para comenzar a hablar con ellos sobre el dinero.

La educación financiera también puede comenzar en casa, poco a poco y de acuerdo con la edad del niño.

De hecho, el CFPB señala que gran parte de los hábitos y habilidades relacionados con el dinero se aprenden de los padres y las personas que cuidan a los niños. (Consumer Financial Protection Bureau)

Con un niño pequeño no necesitas comenzar hablando de crédito, impuestos o inversiones.

Puedes comenzar con algo que pueda ver y entender.

Enséñale un billete y algunas monedas.

Explícale:

“Esto es dinero.”

“Utilizamos el dinero para comprar las cosas que necesitamos y también algunas cosas que queremos.”

“Normalmente obtenemos dinero trabajando.”

“Si queremos algo y todavía no tenemos suficiente dinero, podemos ahorrar hasta conseguirlo.”

El CFPB recomienda comenzar con ideas sencillas como ganar dinero trabajando, ahorrar para algo que queremos y aprender la diferencia entre una necesidad y un deseo. (Consumer Financial Protection Bureau)

No necesitas convertirlo en una clase.

Una conversación de unos minutos mientras compras comida, pagas algo o mientras tu hijo guarda unas monedas puede ser suficiente para comenzar.

Esta es una lección especialmente importante hoy.

Nuestros hijos nos ven pagar con una tarjeta o incluso con el teléfono.

Para ellos puede parecer tan sencillo como acercar una tarjeta a una máquina y llevarse lo que compramos.

Pero detrás de esa tarjeta sigue existiendo dinero.

Una tarjeta de débito normalmente utiliza dinero de tu cuenta.

Una tarjeta de crédito utiliza dinero prestado que después tendrás que pagar.

En mi caso, cuando le digo a mi hijo que en ese momento no vamos a comprar otro juguete, a veces me responde:

“Pues usa el plástico.”

Puede sonar gracioso, pero también crea una buena oportunidad para enseñarle algo.

No importa si pagamos con efectivo, tarjeta o teléfono: seguimos utilizando dinero.

Esta puede ser una de las primeras lecciones financieras que un niño aprenda.

Por ejemplo:

Necesidad: comida, vivienda o ropa necesaria.

Deseo: otro juguete, un videojuego o una golosina.

Eso no significa que esté mal comprar cosas que queremos.

La lección es entender que no todo lo que queremos lo necesitamos inmediatamente.

Puedes preguntarle:

“¿Lo necesitas o simplemente lo quieres?”

Y después:

“Si realmente lo quieres, ¿qué podemos hacer para ahorrar y comprarlo después?”

El CFPB incluye precisamente la diferencia entre necesidades y deseos entre los conceptos que pueden comenzar a enseñarse desde edades tempranas. (Consumer Financial Protection Bureau)

Supongamos que tu hijo quiere algo que cuesta $30.

En lugar de simplemente comprarlo, puedes ayudarle a crear una pequeña meta.

Meta: $30

Ya tiene: $10

Le faltan: $20

Ahora ahorrar tiene un propósito.

Cada vez que agregue dinero podrá ver cómo se acerca a su meta.

No importa si la meta es pequeña. Lo importante es que comience a relacionar ahorrar hoy con conseguir algo después.

Planificar, ahorrar para alcanzar una meta y aprender a tomar decisiones con el dinero son habilidades que el CFPB identifica como importantes durante el desarrollo financiero de los niños. (Consumer Financial Protection Bureau)

Esta es una de las formas que personalmente utilizo para enseñarle a mi hijo el valor del dinero.

Si quiere comprar algo adicional, puede existir la oportunidad de realizar algún proyecto apropiado para su edad y ganar dinero para su meta.

Por ejemplo:

Ayudar a lavar el automóvil.

Ayudar con alguna tarea adicional en casa.

Realizar algún pequeño proyecto acordado con los padres.

Aquí existe una diferencia importante.

Cada familia tiene responsabilidades normales que los niños deben aprender a cumplir simplemente porque forman parte del hogar.

Pero los padres también pueden decidir que ciertos trabajos adicionales sean una oportunidad para enseñar cómo se gana dinero.

Incluso puedes preguntarle:

“¿Qué trabajo adicional crees que podrías hacer para ganar parte del dinero que necesitas?”

Los niños pueden sorprendernos con sus ideas.

El CFPB también recomienda hablar con los niños sobre qué considera cada familia un trabajo adicional y cómo pueden ganar dinero por ese trabajo. (Consumer Financial Protection Bureau)

No tenemos que decidir todo por ellos.

Si tu hijo tiene $20 que ahorró, ganó o recibió como regalo, puedes preguntarle:

“¿Qué quieres hacer con este dinero?”

Quizá quiera gastar una parte.

Quizá quiera ahorrar otra.

Quizá quiera guardarlo todo para algo más grande.

Déjalo pensar.

También puedes ayudarle a considerar las consecuencias de cada opción antes de decidir.

Y si toma una pequeña decisión que después no le gusta, eso también puede convertirse en una oportunidad para aprender.

El objetivo no es que nunca cometa un error.

El CFPB recomienda dar a los niños oportunidades para manejar dinero, tomar decisiones y aprender de sus resultados. (Consumer Financial Protection Bureau)

Las conversaciones también deben crecer con nuestros hijos.

Un niño pequeño puede comenzar aprendiendo:

Ganar → Gastar → Ahorrar

Más adelante puede comenzar a entender:

Presupuesto

Cuentas de ahorro

Interés

Tarjetas de débito

Y cuando llegue a la adolescencia:

Crédito

Impuestos

Estados de cuenta

Préstamos

Fraude

Ahorro a largo plazo

No necesitas explicar todo de una sola vez.

El CFPB recomienda adaptar las conversaciones financieras a la edad y desarrollo del niño. Para adolescentes y adultos jóvenes ya incluye conceptos como impuestos, ahorro a largo plazo y estados de cuenta entre las habilidades que pueden comenzar a desarrollar. (Consumer Financial Protection Bureau)

No necesitas preparar una clase sobre finanzas.

Muchas de las mejores oportunidades aparecen durante la vida diaria.

Por ejemplo, cuando llegue la factura de electricidad puedes explicar:

“Utilizamos electricidad durante el mes y ahora tenemos que pagar por ese servicio.”

En el supermercado puedes decir:

“Tenemos cierta cantidad para comprar comida. Vamos a comparar estos dos precios.”

Si estás ahorrando para algo puedes explicar:

“No lo voy a comprar hoy porque estoy guardando dinero para otra cosa que necesito más.”

Esto es algo que el CFPB recomienda: explicar en voz alta algunas de nuestras decisiones cotidianas para que los niños no solamente vean lo que hacemos, sino que también entiendan por qué lo hacemos. (Consumer Financial Protection Bureau)

Si la familia está pasando por un momento económico difícil, los niños pueden darse cuenta de que algo está ocurriendo.

Eso no significa que tengamos que esconderles absolutamente todo.

Pero tampoco significa que debamos poner sobre ellos problemas financieros que no les corresponde resolver.

Podemos ser honestos de una manera apropiada para su edad.

Por ejemplo:

“Este mes tenemos que cuidar un poco más nuestros gastos, así que vamos a esperar antes de comprar algunas cosas.”

De esa manera estamos enseñando que algunas veces tenemos que ajustar nuestros gastos y establecer prioridades, sin hacer sentir al niño que es responsable de solucionar los problemas económicos de la familia.

Conforme tu hijo crezca, una cuenta de ahorro u otra cuenta diseñada para menores puede convertirse en una herramienta para enseñarle a manejar su propio dinero.

La FDIC señala que muchas instituciones ofrecen cuentas diseñadas para jóvenes que pueden ayudarles a aprender sobre el ahorro y el manejo del dinero. (FDIC)

Pero recuerda:

Antes de abrir una, pregunta:

¿Quién puede utilizar la cuenta?

¿Qué puede hacer el menor con ella?

¿Tiene algún cargo?

¿Paga intereses?

¿Tiene tarjeta de débito?

¿Existen límites para utilizarla?

¿Qué sucede con la cuenta cuando el menor llega a la edad adulta?

No busques una cuenta solamente porque diga “para niños” o “para estudiantes.”

Busca una que tenga características apropiadas para lo que quieres enseñarle a tu hijo.

Cuando tu hijo ya entienda qué significa ahorrar, puedes introducir otro concepto:

El interés.

Puedes explicarlo de una manera sencilla:

“Algunas cuentas pueden pagarte una pequeña cantidad por mantener tu dinero ahorrado.”

La propia guía del CFPB para niños recomienda hablar sobre cómo una cuenta de ahorro puede proteger el dinero y generar intereses. (Consumer Financial Protection Bureau)

Más adelante también puedes enseñarle sobre el interés compuesto, donde el dinero puede generar intereses y esos intereses también pueden contribuir al crecimiento del ahorro.

No necesitamos explicarlo completamente aquí porque es un tema que merece su propia explicación.

Por ahora, la lección puede ser mucho más sencilla:

Si estás pensando a largo plazo en la educación de tus hijos, existe otra opción que vale la pena conocer:

El plan 529.

En términos sencillos, es un programa con beneficios fiscales que permite ahorrar o invertir dinero para ciertos gastos educativos de un beneficiario, como un hijo.

Los planes 529 tienen reglas sobre cómo funcionan y sobre cuáles gastos califican. El IRS los reconoce como Qualified Tuition Programs (QTP) y establece las reglas fiscales federales aplicables. (IRS)

No necesitamos entrar en todos esos detalles aquí.

Por ahora solamente queremos que sepas que:

Antes de utilizar un plan 529, infórmate sobre sus reglas, costos, opciones y posibles consecuencias fiscales.

Este es un tema que podemos explicar por separado con mucho más detalle.

Podemos enseñar a nuestros hijos a ahorrar, trabajar, comparar precios y manejar responsablemente el dinero.

Pero también debemos enseñarles algo más.

El dinero es una herramienta.

Nos permite cubrir necesidades, alcanzar algunas metas, prepararnos para el futuro y ayudar a otras personas cuando podemos hacerlo.

Pero tener más cosas no hace que alguien sea mejor persona.

No queremos enseñar:

“Eres lo que tienes.”

Queremos enseñar:

No necesitas ser experto en finanzas para comenzar a enseñar a tus hijos sobre el dinero. De hecho, el CFPB les recuerda a padres y cuidadores que no necesitan ser expertos para ayudar a desarrollar estas habilidades. (Consumer Financial Protection Bureau)

Puedes comenzar con cosas pequeñas:

Tus hijos pueden aprender mucho simplemente observando cómo tomas decisiones todos los días.

Por eso habla con ellos.

Cuando compres algo, explícales por qué tomaste esa decisión.

Cuando ahorres, explícales para qué.

Y cuando cometas un error con el dinero, también puedes convertirlo en una oportunidad para enseñar.

No tienes que enseñarles todo hoy.

En MiDineroHoy creemos que la educación financiera también puede comenzar en casa. Enseñar a nuestros hijos a respetar el dinero, tomar buenas decisiones y entender que su valor como personas nunca depende de cuánto tienen puede ser una de las lecciones más importantes que les dejemos para el futuro.