Crear un presupuesto te ayuda a tener mayor control sobre tu dinero y a trabajar hacia tus metas financieras.

Un presupuesto te permite conocer cuánto dinero recibes, cuánto gastas y cuánto puedes ahorrar. Pero para crear uno que realmente funcione, primero tienes que conocer tus ingresos reales y tus gastos.

Es importante registrar tus gastos, incluso los pequeños, porque esos gastos que parecen insignificantes pueden acumularse rápidamente.

Piensa en tu presupuesto como un mapa de tu dinero:

¿Cuánto dinero entra?

¿Cuánto dinero sale?

¿En qué lo estás gastando?

¿Cuánto puedes ahorrar?

No necesitas ser un experto en finanzas para comenzar. Los pasos son sencillos, aunque requieren tiempo, constancia y un poco de disciplina.

Comienza escribiendo cuánto dinero recibes.

No incluyas solamente el cheque de tu trabajo. Dependiendo de tu situación, también puedes tener otros ingresos o dinero disponible para cubrir tus gastos.

Por ejemplo:

  • Sueldo o salario
  • Trabajo adicional
  • Propinas
  • Manutención infantil
  • Otros ingresos regulares

Si compartes los gastos del hogar con tu pareja, pueden hacer un presupuesto familiar utilizando los ingresos y gastos que corresponden al hogar.

Si tus ingresos cambian de un mes a otro, utiliza una cantidad realista basada en lo que normalmente recibes.

Consumer.gov recomienda comenzar precisamente de esta manera: calcular los ingresos y después compararlos con todos los gastos del mes. 

Ahora viene una de las partes más importantes:

Puedes utilizar una libreta y llevarla contigo durante una semana.

Cada vez que gastes dinero, anota:

Qué compraste — cuánto pagaste.

Por ejemplo:

Café — $5
Gasolina — $45
Almuerzo — $14
Supermercado — $86

No ignores los gastos pequeños.

Tal vez $4 o $5 no parecen importantes en ese momento, pero cuando se repiten varias veces durante la semana pueden representar una cantidad considerable al final del mes.

También puedes revisar tus estados de cuenta y recibos para ayudarte a identificar tus gastos.

El CFPB recomienda registrar los gastos precisamente para obtener una imagen realista de dónde va el dinero, e incluso sugiere comenzar con una semana si registrar todo parece demasiado complicado. 

Ahora identifica cuáles son tus necesidades principales.

Por ejemplo:

  • Renta o pago de la casa
  • Comida
  • Electricidad
  • Agua
  • Gas
  • Transporte
  • Pago del automóvil
  • Seguro
  • Gastos médicos
  • Pagos mínimos de deudas
  • Otros gastos necesarios del hogar

Después identifica los gastos que no son esenciales.

Puede ser entretenimiento, comer fuera de casa, suscripciones u otras compras que puedes reducir cuando sea necesario.

Esto no significa que nunca puedas gastar dinero en algo que disfrutas.

El objetivo es simplemente saber cuánto puedes gastar sin descuidar tus necesidades principales.

La FDIC también enseña a distinguir entre necesidades y deseos como parte de la creación de un presupuesto. 

Ahora viene una parte muy sencilla:

INGRESOS − GASTOS = DINERO DISPONIBLE

Por ejemplo:

Ingresos del mes: $3,000

Gastos del mes: $2,700

Te quedan: $300

Parte de ese dinero podría destinarse a tus ahorros o a alguna meta financiera.

Pero si sucede lo contrario:

Ingresos: $3,000

Gastos: $3,300

Tienes un problema que el presupuesto te acaba de ayudar a identificar.

Estás gastando $300 más de lo que recibes.

Ahora puedes revisar tus gastos y buscar qué puedes reducir o cambiar.

Ese cálculo de ingresos menos gastos es también la estructura básica que utiliza el presupuesto oficial de Consumer.gov. 

Esta parte de tu artículo original me gusta mucho y la conservaría.

No pienses solamente:

“Tengo que ahorrar.”

Dile a tu dinero para qué estás ahorrando.

Por ejemplo:

Fondo de emergencia

Enganche para un automóvil

Vacaciones familiares

Casa

Educación

Reparación del automóvil

$1,000 para emergencias

Tener una meta específica puede ayudarte a mantenerte motivado.

La FDIC también recomienda definir qué quieres lograr, cuánto necesitas y en cuánto tiempo quieres conseguirlo. 

Incluso puedes tratar el ahorro como parte de tu presupuesto mensual en lugar de esperar a ver qué dinero sobra al final del mes. Consumer.gov contempla precisamente el ahorro dentro de un presupuesto. 

Tu presupuesto no tiene que ser perfecto.

La vida cambia.

Puedes perder un empleo, recibir menos horas de trabajo, tener una emergencia médica, necesitar reparar tu automóvil o simplemente descubrir que calculaste mal algún gasto.

Ajusta tu presupuesto a tu nueva realidad.

Un presupuesto es una herramienta que puedes modificar, no un contrato que nunca puede cambiar.

El CFPB también recomienda actualizarlo cuando cambian el empleo o los hábitos de gasto. 

La automatización puede ayudarte.

Puedes programar ciertos pagos automáticamente y también establecer transferencias periódicas de tu cuenta de cheques hacia tu cuenta de ahorros.

La FDIC y el CFPB reconocen las transferencias automáticas como una herramienta que puede ayudar a ahorrar de manera constante. 

Pero hay algo importante:

Automatizar un pago no significa olvidarte de él. Debes saber cuándo saldrá el dinero y asegurarte de tener fondos suficientes.

Crear un presupuesto una sola vez y nunca volver a verlo no sirve de mucho.

Dedica unos minutos cada semana para revisar:

¿Cuánto gasté?

¿Cuánto me queda?

¿Estoy siguiendo mi presupuesto?

¿Tengo que ajustar algo?

Y al terminar el mes, compara lo que planeaste gastar con lo que realmente gastaste.

Consumer.gov recomienda registrar los gastos durante el mes y después revisar los resultados para preparar el presupuesto del siguiente mes. 

No necesariamente tienes que comprar un programa especial para comenzar.

Puedes utilizar:

Una libreta

Una hoja de cálculo

Una aplicación de presupuesto

o alguna herramienta que ofrezca tu banco o institución financiera.

Algunas instituciones ofrecen herramientas digitales que ayudan a organizar gastos, revisar movimientos y entender mejor cómo utilizas tu dinero. 

Lo importante no es cuál herramienta utilices.

Esta semana prueba algo muy sencillo:

Durante siete días, anota cada dólar que gastes.

No intentes cambiar nada todavía.

Simplemente observa.

Al terminar la semana, revisa tu lista y pregúntate:

¿Hay algo aquí que me sorprendió?

¿Estoy gastando más de lo que pensaba en alguna categoría?

¿Hay algún gasto que podría reducir?

¿Cuánto podría comenzar a ahorrar?

Ese pequeño ejercicio puede ser el comienzo de un presupuesto que realmente funcione para ti.

Un presupuesto no se trata solamente de dejar de gastar.

Se trata de entender tu dinero y decidir qué quieres hacer con él antes de que desaparezca.

Recuerda:

Conoce cuánto dinero recibes.

Registra cuánto gastas.

Cubre primero tus necesidades.

Establece metas para tus ahorros.

Revisa y ajusta tu presupuesto regularmente.

No necesitas comenzar con grandes cantidades.

Lo importante es comenzar.